¿El dolor se aprende?: La memoria del dolor

lara bañuelos_la memoria del dolor

Es el dolor solamente una alarma del cuerpo?    
¿El dolor se aprende?    
¿El dolor es una construcción del cerebro?    

 

¿Qué es el dolor?

El dolor es:

  • un mecanismo diseñado para advertir sobre daño real o percibido;
  • es una experiencia sensorial personal, aprendida a través de los acontecimientos de la vida, y advierte sobre una lesión real o percibida o sobre daño en los tejidos;
  • el dolor se puede plantear como una respuesta tanto reactiva como predictiva, diseñada para moldear reacciones protectoras presentes y futuras.

Es cierto que se puede ver el dolor como una experiencia física clara, pero también es una experiencia que se construye de forma distinta en base al contexto. 

Entender la forma en la que vivimos el dolor nos puede ayudar a conocernos también a nosotros mismos y sí: el dolor es una construcción del cerebro. 

El cerebro es el que evalúa toda la información que tiene y no solamente la información que llega de los tejidos. 

El cerebro evalúa todas las informaciones que le llegan: lo de dentro y lo de fuera y de ahí decide si tiene que usar el dolor como protección.

¿Tenemos todos la misma experiencia ante el dolor?

No. El dolor surge de una experiencia muy particular entre la persona que lo padece y su mundo interior y exterior. Cuerpo y mente van de la mano y no solamente depende de la causa que genere el dolor. El cuerpo es un cruce de caminos culturales, experienciales.

El dolor es una alarma que nos ayuda a protegernos, pero a veces, el dolor “grita” y no hay amenaza real y otras veces, la hay y no da la cara, como sucede en el caso de algunos tumores. 

Existen también otros casos muy curiosos, como por ejemplo, el caso de algunas personas que refieren dolor en el miembro amputado: el miembro no existe, pero el dolor sigue y persiste.

Se ha estudiado que incluso la tolerancia al dolor puede cambiar incluso en base a las clases sociales, ya que se llega a dar más importancia o menos a las “molestias” del cuerpo y cambia incluso la forma de expresarlo. 

Por ejemplo, se ha observado que en las clases sociales más bajas hay mayor tolerancia al dolor, aunque la pobreza, por norma general, predisponga más al dolor -dieta y hábitos poco saludables, mayor riesgo de depresión y estrés psicosocial- mientras en las clases medias-altas se observa más el cuerpo y también el dolor e incluso se hacen más controles médicos. 

Otros estudios parecen demostrar que hay diferencias de percepción y sensibilidad del dolor entre varones y mujeres, además de que parecen más frecuentes determinados trastornos en mujeres o en hombres, por ejemplo  los trastornos mentales comunes como la depresión y ansiedad son el doble de frecuentes en mujeres que en hombres.  

 

la memoria del dolor

 

Recomiendo leer este interesante artículo “Determinantes de género en el abordaje del dolor crónico”.

Este estudio arroja luz sobre una realidad que muchos intuíamos: hombres y mujeres no solo sentimos el dolor de forma distinta, sino que somos tratados de manera diferente cuando pedimos ayuda.

Los factores invisibles que alimentan la "Memoria del Dolor"

La memoria del dolor, o el recuerdo que las personas almacenan sobre eventos dolorosos pasados, es esencial para protegernos, predecir y advertir sobre peligros, amenazas o daños potenciales. Esta memoria guía respuestas futuras cuando las condiciones son comparables a las presentes durante la lesión o al caso original.

Es interesante también tener en consideración que las lesiones previas y exposiciones al dolor pueden alterar las respuestas posteriores; se ha identificado la memoria del dolor como un factor en la modulación de las percepciones dolorosas  e incluso puede actuar como un posible contribuyente a la cronicidad del dolor.

El reconocimiento de que el dolor funciona como una respuesta protectora predictiva sugiere que la percepción del dolor implica aprendizaje. 

El procesamiento de todo esto no se limita a la nocicepción: información sensorial, interoceptiva, contextual y emocional, sino que también es evaluada junto con la nocicepción y comparada con la experiencia previa a lo que haya sucedido.

Se ha podido constatar que la hiperalgesia y la sensibilización neuronal experimentadas tras la exposición al dolor pueden llegar a ser duraderas, y algunos investigadores argumentan que estos cambios neurofisiológicos representan formas de aprendizaje.  

Según la literatura científica de los últimos años, determinados hallazgos han llevado a algunos autores a sugerir que la memoria del dolor y el aprendizaje emocional son factores importantes en la cronicidad del dolor: las memorias de dolor se utilizan para ajustar respuestas iniciales, y estas respuestas luego se codifican y almacenan para referencia futura; la percepción del dolor depende de recordar estas memorias, reconciliar la experiencia con lo que sucede en el momento actual y responder de manera adecuada a la situación: es un fenómeno predictivo moldeado por memorias y aprendizajes derivados de experiencias dolorosas previas: en este sentido, el dolor es más que una simple experiencia sensorial reactiva.

El entendimiento de la relación entre memoria y percepción del dolor continúa evolucionando. Existe creciente evidencia que apoya el papel del aprendizaje en la modulación del dolor.

Hacia una nueva mirada

Si quieres ahondar en este tema tan fascinante, te aconsejo que leas este estudio, cuyo propósito fue investigar si existía una diferencia en las respuestas del umbral del dolor a la presión entre participantes con o sin un historial previo de lesión, al ser expuestos a dolor mecánico experimental, a la memoria a corto plazo del estímulo doloroso, o a la memoria a largo plazo de una lesión musculoesquelética dolorosa en la extremidad inferior. 

En esta investigación, los estímulos neutros se emparejaron con dolor. Cuando los participantes fueron reexpuestos al estímulo, se informaron niveles más altos de dolor. 

No dejes de investigar sobre tu propio cuerpo y tus experiencias, porque somos un universo complejo por descubrir y tenemos muchas herramientas a nuestra disposición que no usamos para poder vivir con una calidad de vida mucho mejor.

Te dejo otros artículos que puedes leer con respecto al dolor, las emociones y a la experiencia tan personal que supone para cada uno de nosotros experimentar dolor en cualquiera de sus formas: 

Curatolo M, Petersen-Felix S, Arendt-Nielsen L, Giani C, Zbinden AM, Radanov BP. Central hypersensi?vity in chronic pain aSer whiplash injury. Clinical Journal of Pain 2001;17:306-15.

Gallach E, Bermejo M, Robledo R, Izquierdo R, Canos M. Determinantes de género en el abordaje del dolor crónico. Rev Soc Esp Dolor 2020; 27(4): 252-256 / DOI: 1020986/resed20203802/2020.

The Differing Effects of Nociception and Pain Memory on Pain Thresholds in Participants with and without a History of Injury: A Pretest-Posttest Quasi Experimental Study.

Greenspan JD, Craft RM, LeResche L, Arendt-Nielsen L, Berkley KJ, Fillingim RB, ... et al. Studying sex and gender differences in pain and analgesia: a consensus report. Pain. 2007;132(Suppl. 1):S26-S45. DOI: 10.1016/j.pain.2007.10.014. 

Gatchel, Robert & Mayer, Tom & Kidner, Cindy & Mcgeary, Don. (2005). Are Gender, Marital Status or Parenthood Risk Factors for Outcome of Treatment for Chronic Disabling Spinal Disorders?. Journal of occupational rehabilitation. 15. 191-201. 10.1007/s10926-005-1218-8.

Stenson AF, Leventon JS, Bauer PJ. Emotion effects on memory from childhood through adulthood: Consistent enhancement and adult gender differences. J Exp Child Psychol. 2019 Feb;178:121-136. doi: 10.1016/j.jecp.2018.09.016. Epub 2018 Oct 28. PMID: 30380453; PMCID: PMC6263175.


BIBLIOGRAFÍA

Bañuelos Cancela, Lara. El yoga como terapia contra el dolor. ‎ Independently published, 2021.

Butler D, Moseley GL. Explain pain. Adelaide: Noi Group Publications, 2003.

Damasio Antonio. Sentire e conoscere. Adelphi Edizioni. Milano, 2022.

Le Breton David. Antropología del dolor. Seix Barral. Los tres mundos. Barcelona, 1999.

Le Doux Joseph. El cerebro emocional. Editorial Planeta. Barcelona,1999.