LOS BENEFICIOS DEL YOGA Y DEL CHI KUNG PARA EL CÁNCER

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¿Qué beneficios, aporta la práctica del yoga y del chi kung en personas afectadas por el cáncer?

El yoga y el chi kung se presentan como unas válidas herramientas para trabajar sobre la consciencia plena de quien lo practica, respetando los propios límites y aumentando las posibilidades de mejorar, física y mentalmente. No son religiones, ni rituales mágicos, sino que son disciplinas muy antiguas que han sido mantenidas durante siglos por muchas culturas y han sido enseñadas durante muchas generaciones debido a su gran poder de generar bienestar. 

Se ha demostrado científicamente, que las personas que suelen practicar este tipo de disciplinas con regularidad suelen obtener muchas mejorías, incluso padeciendo determinadas enfermedades como puede ser, por ejemplo, el cáncer. Destaca un estudio realizado por científicos del M.D. Anderson Cancer Center, en el cual se determinó que las mujeres que recibían terapia de radiación para tratar el cáncer de mama en etapa temprana tenían una mejor calidad de vida y menos síntomas de depresión al practicar chi kung e incluso estaban mejor después del tratamiento por lo que parece ser que influye también en una más rápida recuperación (“Qigong improves quality of life in women undergoing radiotherapy for breast cancer”). Existen también otros estudios que demuestran la eficacia del yoga en pacientes oncológicos, durante los tratamientos médicos e incluso después. La Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), informó ya en el lejano 2003, los resultados de un estudio del yoga en 126 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama de estadios I o II en los que se demostraban mejorías en aquellas mujeres que practicaron yoga en comparación a aquellas que no lo hicieron.

En el yoga y en el chi kung, se combina el trabajo de la mente con la respiración y el ejercicio. Es decir, en ambas prácticas se sincroniza la respiración, la mente y el movimiento o no movimiento del cuerpo (existen posiciones estáticas y posiciones que conllevan mayor movimiento en su preparación y realización) haciendo que esto se convierta en algo natural y habitual. Buscan la armonía entre mente y cuerpo. Son prácticas que ayudan a generar una serie de hábitos saludables, se adaptan a cualquier edad y condición física y se pueden practicar en cualquier lugar y momento. Ayudan a regular el cuerpo de tal forma que todo pueda fluir de la mejor de las formas, sin crear tensiones y mejorando la consciencia de uno mismo, en el ámbito físico, mental e incluso espiritual, aumentando la percepción de todo aquello que se hace, de lo que no se hace y de todo lo que ocurre alrededor, mejorando la capacidad de vivir el momento, aquí y ahora. 

Entre los beneficios de la práctica del yoga y del chi kung destacan:

  • reducen los episodios de estrés y ansiedad e incluso mejora la fatiga.

  • aumentan la claridad mental;

  • mejoran la calidad del sueño y del humor;

  • influyen directamente en el organismo, mejorando la digestión, los problemas de estreñimiento, flatulencias, acidez y también la capacidad respiratoria, sobre todo en situaciones concretas de mucho estrés;

  • trabajan el sistema óseo y circulatorio. Aumentan la flexibilidad, la fuerza muscular, mejoran el equilibrio, la coordinación, propriocepción y la movilidad en general;

  • mejoran la presión arterial y el sistema inmune;

  • pueden ayudar a aliviar los efectos secundarios de los tratamientos, de hecho el objetivo del yoga y del chi kung en estos casos es equilibrar a la persona en su totalidad (física, mental y emocionalmente) sin ser en ningún caso, un sustituto de la medicina tradicional. 

  • mejoran la percepción corporal y la postura y dan mayor sensación de fuerza generalizada en el cuerpo.

  • enseñan a aceptar los propios límites;

  • mejoran la capacidad de concentración;

¿Por qué la meditación puede ayudar durante y después del tratamiento del cáncer?

Porque mejora los niveles de estrés en general, permitiendo que el cuerpo viva una situación de acidez menor y permitiendo que su cuerpo trabaje con menos barreras, aprovechando de mejor manera las energías disponibles y generando otras. Si la mente recibe demasiadas informaciones de alerta, el cuerpo reaccionará activando todos los sistemas de peligro, usando muchas energías y generando mayor tensión muscular, fatiga mental y respiratoria e incluso aumentando la percepción del dolor y generando otros problemas. 

Efectos secundarios de  los tratamientos del cáncer

Dependerán mucho de persona a persona, según la enfermedad y el tratamiento, por eso no es bueno generalizar y siempre será el médico y el oncólogo el que comunicará los posibles efectos de cada tratamiento. Lo que es fundamental es intentar llegar a empezar el tratamiento con una buena actitud y el mejor equilibrio mente-cuerpo posible, ya que serán de gran ayuda para afrontar los tratamientos.

Entre los efectos secundarios, podemos destacar: cansancio o astenia; fatiga muscular y respiratoria; dolor generalizado como por ejemplo dolor de espalda, artritis o problemas al túnel carpal; insomnio; depresión; alteraciones en el cabello, uñas y piel; náuseas o vómito, diarrea o estreñimiento; neutropenia; linfedema; problemas de concentración o memoria; anemia; xerostomía  que causa dificultades para tragar, dormir y hablar, y se asocia a pérdida del apetito debido a la alteración del gusto; elevación de las transaminasas; hipertensión y problemas cardiovasculares; complicaciones con las cicatrizaciones; problemas a las tiroides ( hipotiroidismo) ; pérdidas auditivas, problemas a la vista y dentales; problemas al pulmón, hígado, corazón o riñón; desarrollo sexual tardío y problemas de fertilidad y de incontinencia; menopausia precoz; pérdida ósea con aumento del riesgo de fracturas; neuropatia periferica; riesgo de contraer mayores infecciones; puede aumentar la concentración sanguínea de glucosa (hiperglucemia) y generar diabetes; bajan las defensas naturales del organismo en general. 

El linfedema está muy asociado al cáncer. ¿Qué es un linfedema? 

El linfedema es una acumulación de líquido linfático en los tejidos adiposos justamente debajo de su piel y a menudo es a largo plazo o crónica. Puede desarrollarse de inmediato o después de haber finalizado el tratamiento para el cáncer, aunque haya pasado mucho tiempo. 

El sistema linfático ayuda a combatir infecciones y otras enfermedades transportando la linfa a través del cuerpo. Con mayor frecuencia, el linfedema afecta los brazos y las piernas. Suele ocurrir más en las personas que han recibido tratamiento para el cáncer de mama o cánceres que afectan las vías urinarias, la vejiga, los riñones, la próstata, los testículos o el pene. En personas que reciben tratamiento para el cáncer en la región de la cabeza y el cuello, el lugar más común donde se desarrolla el linfedema es el cuello, pero también debajo del mentón, en la cara y, con menos frecuencia, dentro de la boca.

Practicar yoga y chi kung mejoran el flujo linfático, lo que fortalece el sistema inmunológico, previene y controla el linfedema.