La dislexia: no es una enfermedad, es un desorden funcional del aprendizaje que se puede mejorar.

dislexia

El método desarrollado por el profesor italiano, Piero Crispiani, define la dislexia no como una patología sino como una disfunción ejecutiva, enmarcado dentro del ámbito de la dispraxia. 

En este marco teórico, la dislexia se define como un “desorden funcional”, es decir, como un déficit de las funciones ejecutivas y no como una carencia de capacidades, sino como una alteración en la coordinación y sincronización de los procesos ejecutivos.

Dislexia y movimiento

Desde este enfoque, la dislexia se entiende como un trastorno de las praxias, que afecta principalmente a la secuenciación, la fluidez y la constancia de los procesos ejecutivos. Dado que la lectura, la escritura y el cálculo se basan en una sucesión organizada de acciones de izquierda a derecha, cualquier alteración en la capacidad de secuenciar estas acciones genera las dificultades características del aprendizaje.

Método Crispiani: la dislexia como desorden funcional

¿Cómo piensa una persona con dislexia?

El pensamiento de una persona con dislexia suele ser intuitivo, creativo y global, pero presenta dificultades para organizar la información de forma ordenada y secuencial.

En términos sencillos:  

* Comprende ideas generales con rapidez, aunque le cuesta seguir o explicar los pasos en orden.  
* El pensamiento no siempre sigue una línea lógica continua, lo que puede provocar saltos entre ideas o dificultades para estructurarlas.  
* Planificar y organizar información en el tiempo y el espacio puede resultar complejo, especialmente en tareas escolares.  
* Ordenar datos y procedimientos (leer, resolver problemas matemáticos, seguir instrucciones) requiere un mayor esfuerzo.  
* El ritmo del pensamiento es irregular: a veces va muy lento y otras demasiado rápido.  
* Le cuesta iniciar una tarea mental o retomar el hilo tras un error.  
* Estas dificultades suelen ir acompañadas de inseguridad o frustración, no por falta de capacidad, sino por la dificultad para controlar el proceso mental.

En resumen, la persona disléxica suele tener una mente que funciona de forma desacompasada: permite grandes ideas y conexiones creativas, pero tiene problemas para mantener el orden lógico que exige el sistema educativo o la vida cotidiana.  
 

¿Qué funciones motoras estimula el "Cognitive Motor Training"?

El método Crispiani es un método innovativo que ayuda a mejorar las capacidades de cada uno de sus participantes y se trata de un método adapto para niños y adultos. El programa “Motor training” es un entrenamiento global que va a potenciar este trabajo a través de las sucesiones, los automatismos y la fluidez.

El Cognitive Motor Training (CMT) no es una simple práctica de ejercicio físico, sino una técnica de activación neurológica intensiva que busca integrar el movimiento con los procesos cognitivos para mejorar la fluidez de las funciones ejecutivas.

Las funciones y esquemas motores específicos que estimula el CMT son los siguientes:

  1. Esquemas motores dinamizantes  

    El CMT se organiza habitualmente en tres tipos de movimientos que activan la conectividad cerebral:  
    * Esquemas Cruzados : Actividades que requieren cruzar el eje medial del cuerpo (por ejemplo, tocar la rodilla derecha con la mano izquierda). Estos ejercicios obligan a aumentar la velocidad de transmisión eléctrica entre los hemisferios cerebrales y los lóbulos parietales.  
    * Esquemas Rotatorios: Movimientos circulares y de rotación que representan un nivel de complejidad superior al esquema cruzado y exigen una mayor coordinación espacio-temporal.  
    * Esquemas al contrario: Acciones realizadas hacia atrás, como caminar de espaldas o realizar movimientos en orden inverso. Estas tareas incrementan significativamente la demanda de coordinación, el control del movimiento y el ajuste del tiempo necesario para frenar o concluir una acción.  
     
  2. Motricidad basal y práxica  

    * Se estimulan motricidades de base que incluyen la marcha, el salto y movimientos coordinados fundamentales para la autonomía motriz.  
    * Coordinación Práxico-Motora: Se trabaja en la capacidad de ejecutar secuencias de gestos con un propósito, evitando que sean movimientos aislados o sin sentido.  
    * Grafo-motricidad: El entrenamiento incluye el fortalecimiento de los movimientos finos necesarios para el flujo de la escritura, especialmente el desplazamiento de izquierda a derecha.  
     
  3. Cualidades dinámicas de la ejecución  

    Más allá del tipo de movimiento, el CMT estimula aspectos críticos de la respuesta motora:  
    * El Incipit (Inicio): Entrena la prontitud en la activación neurológica inicial, reduciendo la lentitud o la vacilación que los individuos disléxicos suelen presentar al comenzar una tarea.  
    * Fluidez y Ritmo: El entrenamiento es de "pausa cero" e intensivo, obligando al sistema nervioso a mantener una velocidad constante y evitar la "disfluencia" (alternar entre lentitud y precipitación).  
    * Automatización: Busca que las secuencias de movimientos se vuelvan fluidas, automáticas y autorreguladas, permitiendo que el cerebro libere recursos para tareas cognitivas más complejas.  
     
  4. Sinestesia y multitasking

    El CMT estimula la integración sensorial mediante tareas combinadas. Por ejemplo, se le puede pedir al sujeto que realice una marcha rítmica (motor) mientras hace una torsión de cabeza (postural) y recita los días de la semana (lingüístico). Esto potencia la plasticidad neuronal.

En conclusión, el CMT utiliza el movimiento como una herramienta para "ordenar el tráfico" de señales eléctricas en el cerebro, mejorando la rapidez de respuesta y la organización de las acciones en el tiempo y el espacio. 

Para entenderlo mejor, el Cognitive Motor Training actúa como un entrenamiento de alta intensidad para un director de orquesta; no se trata de enseñar a tocar cada instrumento por separado, sino de practicar los movimientos precisos y el ritmo exacto para que todos los músicos (las neuronas) entren a tiempo y toquen en perfecta armonía.