¿Qué es la actividad física?

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El ejercicio físico es necesario para mejorar la salud y el bienestar.

La evidencia científica contemporánea sitúa al ejercicio físico como uno de los pilares fundamentales en la promoción de la salud y la prevención de enfermedades. No se trata únicamente de mejorar la condición física, sino de influir de manera directa sobre múltiples sistemas del organismo, incluyendo el metabólico, cardiovascular y neurológico.   
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona se considera físicamente activa cuando realiza aproximadamente 150 minutos de actividad física moderada a la semana. Este umbral mínimo se asocia con beneficios significativos para la salud y una reducción del riesgo de mortalidad.

¿Qué es la actividad física?

La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por la contracción del músculo esquelético que implica un gasto energético. Esta definición engloba desde actividades estructuradas, como el ejercicio o el deporte, hasta movimientos cotidianos.   
Sin embargo, no toda actividad cotidiana es suficiente para alcanzar niveles saludables.

Aquellas personas cuya movilidad se limita exclusivamente a tareas básicas —como desplazarse dentro de un espacio reducido, realizar labores domésticas, cocinar o alimentarse— pueden considerarse dentro de un perfil sedentario, ya que estas acciones no alcanzan la intensidad ni el volumen necesarios para generar adaptaciones fisiológicas relevantes.

El impacto del sedentarismo en la salud

El sedentarismo constituye un factor de riesgo independiente para múltiples patologías. Un estilo de vida sedentario se asocia con un incremento en la incidencia de:   
* Enfermedades musculoesqueléticas 
* Trastornos cardiovasculares 
* Alteraciones metabólicas 
* Problemas de salud mental 
Además, se relaciona con manifestaciones frecuentes como fatiga crónica, obesidad, ansiedad y estrés.

Beneficios sistémicos del ejercicio físico  

El ejercicio físico regular induce adaptaciones fisiológicas con efectos protectores sobre múltiples órganos y sistemas. En el ámbito metabólico, contribuye a la reducción del riesgo de enfermedad mediante acciones directas sobre:

* Músculo esquelético   
* Hígado   
* Tejido adiposo   
* Sistema vascular   
* Páncreas   
Asimismo, se ha demostrado su efecto beneficioso en:   
* Enfermedades cardiovasculares   
* Procesos asociados al envejecimiento   
* Enfermedades no metabólicas   
* Prevención y evolución de ciertos tipos de cáncer

 

Ejercicio físico y cerebro  

Uno de los aspectos más relevantes en la investigación actual es el impacto del ejercicio sobre el sistema nervioso central. La práctica regular de actividad física produce:

* Incremento de la plasticidad sináptica   
* Estimulación de la neurogénesis   
* Mayor complejidad dendrítica y número de sinapsis   
* Aumento del flujo sanguíneo cerebral   
* Mejora en la disponibilidad y funcionalidad de    
Estos cambios se traducen en una mejora de la capacidad cognitiva, así como en efectos positivos sobre enfermedades neurodegenerativas, pudiendo retrasar su aparición y mitigar su progresión clínica.

El sedentarismo debe ser progresivamente sustituido por la práctica regular de actividad física, sin necesidad de recurrir a esfuerzos extenuantes. La incorporación de movimiento suficiente y adaptado permite obtener beneficios no solo a nivel físico, sino también cerebral y cognitivo, consolidando al ejercicio como una herramienta esencial para la salud integral y el bienestar a lo largo de la vida.